Hoy me he levantado de mala hostia. De hecho estoy escribiendo y me como las letras en una especie de «literofagia» por atropellamiento y debo repasar casi cada palabra. Lo curioso de ello es que no sé el porqué de tanta mala leche. O quizá no hay un solo porqué y son varios los padres bastardos de mi estado anímico.
No dormir bien
Ayer hizo un día alegre de primavera, lució el sol toda la tarde y la temperatura era agradable. Me fui a dormir aproximadamente a la misma hora de siempre. Los árboles de la avenida bullían con la frenética actividad de los pájaros. Los gorriones se perseguían unos a otro y desde la cama se oía perfectamente sus aleteos en el alero de mi casa, resonando por el canalón y el tejado acompañando con sus voces sus primaverales disputas.
Hasta los güevos de los putos pájaros. No tienen ellos la culpa, casi todos los días tengo la misma serenata y duermo perfectamente. Es sólo que anoche no pillaba y el sueño. Y cuando lo hice me despertaba cada cierto tiempo.
Muchas cosas que hacer
Llevo entre manos muchas cosas, de las que no extraigo más que un beneficio personal y teórico, como este blog. Entre mis «jobis» está lo de programar Aventuras Conversacionales –quien siga este blog ya lo sabrá porque he hablado del tema alguna vez ya–, sin embargo, últimamente lo único que produzco es vaporware del fino. El último es un remake conversacional de la abadía del crimen –algo que ya hemos juzgado como adaptación libre, pues los puzles visuales tendrán que adaptarse a puzles verbales y seguramente habría que tocar tanto el guión como el mapeo del juego–.
Por otro lado, también estoy –a ratos– manteniendo una página web (dos si contamos la del blog), aprendiendo Haskell y siguiendo con mi aventura con los idiomas, aprendiendo Hindi: हिंदी para los curiosos.
Tengo iniciados por tanto, tantos frentes que apenas puedo dedicar un momento a cada uno a lo largo del día.
Me fallan los repositorios
Tengo la costumbre de las cosas personales, como este blog, mantenerlas en repositorios privados aprovechando la cuenta owncloud que tengo en openmailbox. El remoto en este caso es un directorio que se sincroniza con la nube 1 y solo tengo el repositorio, no los fuentes que los guardo en otro directorio de proyectos por aquello de tener salvaguarda de todo.
Pues bien, un lío de dependencias entre paquetes en OpenSuse me ha dejado sin la sincronización de mi directorio owncloud. Así que no actualiza el repositorio en remoto. Estoy decidiendo si abrir el repositorio a dropbox o a mega –ninguna de las dos opciones termina de gustarme–, ambos clientes parecen actualizarse correctamente, pero ninguno de ellos es libre.
Conclusión
Sin saber cómo, llevo unos días de estrés. Creo que debería aplicarme más mis propios consejos.
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Sí, ya sé que no existe la nube que sólo es el ordenador de otro, pero es una forma de tener las cosas replicadas. ↩
