Notxor tiene un blog
  • Inicio
  • Categorías
  • Tags
  • Archivo

Ingenuidad

Dentro de las redes libres hay mucho activista y de vez en cuando se nota cierto resentimiento hacia la Policía y las demás Fuerzas de Seguridad del Estado. Entiendo que la actuación de la Policía y las otras FSE no es modélica y cometen fallos. Lo que no comprendo, y no comparto, es pretender la abolición de las mismas. Me explicaré.

Para mí, pensar en esa posibilidad me aterra, y creo que quienes piden tal cosa se dejan cegar por la instrumentalidad confundiendo el servicio con la opresión. Es como solicitar la abolición de los alicates cuando te pellizcas con uno responsabilizándolo del dolor sin tener en cuenta que quien aprieta es la mano.

Renunciar a toda violencia es una opción personal –muy loable– pero ingenua. No podemos hacerlo hasta que todo el mundo lo haya hecho. Se argumenta que el camino es ir dejándolo los que estamos más concienciados y que el resto nos seguirá –eso es lo ingenuo–. Desde que el ser humano apareció en la tierra, los más fuertes se aprovechan de los más débiles, sólo debemos observar cualquier patio de colegio para darnos cuenta de ello. Y aunque, poco a poco, la tendencia es a conseguir un estado de las cosas más amable –la Humanidad ha tenido épocas mucho más violentas– la cosa no está aún en situación de renunciar completamente a la violencia.

El problema de la Policía y las otras FSE no es que puedan utilizar la violencia, sino el uso que hacen los políticos de ese recurso. Debe ser una sociedad sana la que establezca los límites de la legitimidad de su uso. Establecer los mecanismos de control necesarios fuera del alcance –o limitando el uso– de quien pueda aprovecharse de esos instrumentos para fines «no generales».

Debemos pelear no por su abolición, sino para que nuestros políticos nos devuelvan nuestra Policía, nuestra Guardia Civil y nuestro Ejército. Son nuestros. Son de todos nosotros. No están para que los obliguen a volverse contra nosotros o defiendan intereses particulares del político de turno. Son el único instrumento que tenemos para defendernos de los violentos.

No sólo la Policía, también el Ejército está para nosotros. Hago constar que estuve en el «OTAN No» y no me atrevo a justificar ninguna guerra –si es que alguna tiene justificación, no quiero profundizar más en lo que podría ser la eterna discusión sobre Ética con los defensores del concepto de Guerra Justa–, pero estoy más tranquilo si sé que nadie puede venir a cambiar mi mundo por la fuerza.

Y no: no respeto todas las formas de cultura, religión o sociedad. No son todas iguales. No puedo respetar a quien quiere imponerme su credo y su forma de vivir –en ese mismo saco tengo tanto a los ultracatólicos como a los demás talibanes–. No puedo respetar a quien quiere coartar mi libertad exigiendo un respeto que ellos no tienen. No puedo respetar a quienes no dudan en utilizar la violencia para imponer su estrecha forma de entender la vida. Y para eso quiero a mi Policía y mi Ejército. Quiero que los políticos dejen de utilizarlos como si fueran suyos y los entrenen para que sirvan al pueblo. Quiero no tener miedo de salir a la calle a expresar lo que pienso. Quiero poder decir abiertamente lo que pienso. Quiero que todo el mundo tenga esos mismos derechos. Y para eso necesito una Policía fuerte, independiente y bien entrenada.


  • « La 15M
  • Un día de furia »

Publicado

El lunes 2016-05-16 10:00

Categoría

Varios

Etiquetas

  • cajón desastre 71

Enlaces

rss feed Diaspora GNUsocial Creative Commons License

  • «Notxor tiene un blog» por Notxor se licencia como Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International.
  • Powered by Pelican. Tema retocado, basado en: Elegant by Talha Mansoor