Llevo dos días trasteando con un teléfono con SO Ubuntu touch, aunque fue por accidente. Mi mujer necesitaba cambiar su teléfono y como el bq que teníamos había dado buen resultado, de la misma manera que el bq Aquaris 5 de mi hija, encargamos por Internet otro. Pensamos que idéntico al de mi hija –bueno, el teléfono sí que lo es, pero viene cargado con algo totalmente distinto– no nos fijamos en todo, sólo en el precio sin mirar otras características porque pensamos que ya lo conocíamos.
El error vino de nosotros. Podríamos haberlo devuelto y comprar otro con distinto SO. Pero me parecía que al habernos equivocado nosotros y dada mi curiosidad friki –o techie– por probarlo todo nos lo quedamos. Bueno, más bien me lo quedé. Mi mujer se ha quedado con mi viejo teléfono que funciona perfectamente y yo con el nuevo. Pero por el momento, no sabría decir quién de los dos ha salido ganando.
Después unos días de trastear con él puedo sacar algunas conclusiones que voy a ir enumerando. Pero antes quería decir que como SO, el ubuntu touch está muy bien. Funciona de forma muy suave y tiene algunas características, como la barra de aplicaciones, que hacen que sea agradable de usar. Dicho esto voy a por los peros, que para mí no son demasiados pero para un usuario medio sí lo serán.
Lo primero que hace que sea difícil de utilizar es la falta de aplicaciones. No hay apenas aplicaciones para este SO, y las que hay en su mayoría son webapps. No tengo nada en contra de una webapp pero no le iría mal a Ubuntu tener alguna aplicación nativa más. Además, faltan algunas aplicaciones de uso mayoritario como watsapp, –algo imperdonable para el usuario medio– aunque a mí no me importe especialmente, porque no lo uso.
Sí me gustó, por ejemplo, que aunque venía con algunas aplicaciones instaladas como facebook o twitter. Éstas se pudieran desinstalar sin ningún problema.En Android las aplicaciones preinstaladas no puedes quitarlas, como mucho puedes «desactivarlas».
Las aplicaciones que echo de menos son las que permitan la comunicación a través de XMPP/Jabber, que son las que utilizo. Sólo hay una webapp de Telegram, que se ha convertido en la única aplicación de mensajes que puedo utilizar. Eso sí, la webapp no permite el uso de canales –y ese era el único motivo por el que no lo había mandado al cajón junto con watsapp, ahora no me queda otra que mantenerlo para no perder todo canal de comunicación mediante mensajería con la familia–, pero echo de menos canales de noticias y de algunos blogs que me enviaban las novedades a mi móvil.
También echo de menos una sincronización de agenda y contactos a través de cuentas CalDav. Sólo encuentro que se puede configurar con el calendario y los contactos de cuentas de la gran G. No he probado la sincronización porque no utilizo esos servicios. Así que, de momento cuando haya algún cambio en el calendario o en los contactos, me tendré que acordar de realizarlo también en mi cuenta openmailbox. Esto me parece un error grave de Canonical. Si alguien considera comprarse un móvil ubuntu uno de los pocos motivos que se me ocurren es salir del control de la gran G y su android. Deberían haber cuidado más con qué tipo de cuentas quieren conectarse sus usuarios.
En cuanto al correo electrónico sólo he encontrado una aplicación nativa de correo. La verdad es que de momento está bien: es bastante estable, incluso siendo una beta. Aún no me ha dado ningún fallo y accede a cualquier cuenta IMAP o POP. Sin embargo, no permite configurar las cuentas para cifrado o para firmar mensajes mediante PGP –o su equivalente GPG–, algo que espero mejoren cuando deje de ser beta.
La cámara que trae el móvil es espectacular en cuanto a resolución 13Mgp. La aplicación que la maneja es sencilla y –aunque suficiente–, echo de menos algunas funciones de open camera, la aplicación de android que quizá es la aplicación más completa de cámara que se puede tener.
Otra de las cosas que estoy investigando es si sería muy complicado hacer alguna aplicación para ese SO. He visto por ahí que hay un SDK de Canonical. Automáticamente instalable en un escritorio Ubuntu, pero que de momento no sé si podré instalar en mi openSuse. Por lo que veo, las aplicaciones nativas van en C++ –lenguaje que conozco, aunque no sea mi favorito– y Qt.
Por último, algo para lo que suelo utilizar el teléfono es para consultar mapas y como navegador. Me desplazo con frecuencia y hasta ahora la aplicación osmand (OpenStreetMap para android) ha sido de consulta casi diaria. No hay equivalente que llegue a todas las funciones que osmand proporciona; hay otra llamada uNav que tiene funciones de navegación sobre mapas OpenStreetMap y otra que directamente es una webapp de acceso a tu cuenta OSM. De primeras venía también con otra aplicación de mapas pero que tiraba de los mapas Nokia mucho menos detallados y además privativos. Con lo cual la eliminé en cuanto vi cómo acceder a OSM. Pero echo de menos algunas funciones sobre los mapas que proporcionaba osmand, sobre todo la gran cantidad de información que podía mostrar mientras se utilizaba como navegador: velocidad, indicación de limitación de velocidad, próximos giros, hora estimada de llegada, estado GPS, etc.
En resumen: Es un teléfono más para trastear que para un uso medio o normal. Me da la impresión que lo han comercializado demasiado pronto. Aunque las necesidades básicas están cubiertas: teléfono, correo, mensajes, navegador, calendario, contactos, mapas, fotos; sus peculiaridades lo alejan de lo que espera el público de un teléfono actual. No comento nada sobre juegos –que sí he visto que hay muchos– porque no es algo que suela hacer con el móvil y además, los juegos a los que suelo jugar son aventuras conversacionales y éstas no suelen funcionar muy bien en pantallas táctiles donde escribir es incómodo.
