Cada cierto tiempo aparece algún chisme que se convierte en el artículo de moda. Hace unos años la estrella fueron los lectores electrónicos de libros, se vendieron un montón de unidades y ahora muchos de ellos se encuentran juntando polvo en algún cajón. Aunque otros, como el mío esté pidiendo un recambio por desgaste de uso. De dónde salió la moda no lo sé, pero sospecho que tiene que ver con los gurús del marketing.
Por lo que he visto ahora nos están metiendo por los ojos las impresoras 3D. Ahora todo se puede hacer con una impresora 3D: piezas de coche, prótesis, incluso las hay que crean complejas estructuras cerámicas... pero lo más importante, ya hay modelos domésticos asequibles. Dentro de nada nos querrán colocar un trasto de estos para que nos ocupe una mesa en algún lugar de la casa y supongo que más de uno picará. Hace unos meses un conocido me preguntó bastantes cosas sobre 3D porque pensaba comprarse una.
No me preocupa que quieran venderme algo, de hecho algunas veces hasta me viene bien ese producto de consumo, como pasó con mi lector de libros electrónicos. Sin embargo, y habiéndome gustado desde mucho tiempo atrás el 3D, de haber hecho mis pinitos tanto con POVray como con Blender3D y de interesarme (mucho) por estos temas, me pregunto sobre qué rendimiento puede sacar un usuario normal en su casa. Quizá quien se dedique al bricolaje o a las manualidades puedan necesitar algún tipo de pieza de polímero para completar su caja de herramientas. Quizá incluso puedan encontrar modelos de la pieza que necesitan o modelarla ellos mismos. No lo sé, quizá. Pero la pregunta que me hago es ¿cuántas piezas de esas tienes que necesitar y cuánto te ahorras en cada una para amortizar la inversión?
Sí sé que yo no le sacaría ningún tipo de partido a un chisme de esos, más allá de la propia curiosidad que me producen. Y supongo que como a mí, a una gran mayoría del usuario medio.
