La hipnosis
clínica ha demostrado su eficacia para el tratamiento de trastornos
psicológicos como la ansiedad o el estrés. También para la intervención
sobre problemas psicofisiológicos como las cefaleas, el dolor crónico,
el dolor oncológico, etc.
Definición
Observese que estoy hablando de hipnosis clínica no su prima de feria. Así, según American Psychological Association y la British Psychological Society, es un procedimiento de intervención basado en técnicas de sugestión. Se trata de que el terapeuta o hipnotizador, utilizando diferentes tipos de sugestiones, ayude a la persona o paciente a generar en su imaginación la experiencia problema, así como a detectar las emociones, los pensamientos, reacciones fisiológicas, etc., asociados a dicha experiencia con el objetivo de influir en la percepción, los sentimientos, pensamientos y comportamientos y facilitar el cambio.
Dicho de otro modo: es una técnica y no una terapia. Si un hipnotizador no sabe qué hacer para solucionar tu problema la hipnosis no hará que se solucione solo.
En una revisión realizada por Mendoza y Capafons (2009) ha evidenciado ser una técnica eficaz para el tratamiento de trastornos típicamente psicológicos como los de ansiedad, la depresión, el tabaquismo el trastornos de estrés postraumático, y también en alteraciones de tipo psicofisiológico como el manejo del dolor, los trastornos gastrointestinales, la diabetes o el asma, entre otros. También se ha demostrado científicamente los beneficios de su utilización en diferentes contextos médicos (preparación para la cirugía, ontología, obstetricia, pediatría, odontología, etc.)
Mitos
La hipnosis tiene a su alrededor muchos mitos y creencias erróneas, tanto sobre sus bondades clínicas como sobre su halo esotérico que provocan rechazo a la hora de utilizarlas en la clínica. Entre los mitos más relevantes destacan los siguientes (Capafons, 1998):
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Mito 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y «dependientes». Esto es falso porque múltiples personalidades de la psicología la han utilizado y estudiado, valga como ejemplo Wundt, James, Paulov o Eysenck, así como está avalada por diferentes sociedades científicas y se enseña en distintas universidades de EE.UU, Canadá, Australia, Alemania, Gran Bretaña, España...
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Mito 2: La hipnosis puede dejar a la persona «enganchada» en un trance, de forma que, al no poder «salir del estado hipnótico», quedaría mermada en su volición o devendría en un demente. La evidencia empírica ha demostrado que esta creencia no es cierta (Hilgard, 1991; Kirsch, 1993; Sarbin & Coe, 1972; Spanos & Barber, 1976), aunque es cierto que algunas personas pueden tener más dificultad que otras para salir del estado de hipnosis, lo que es similar a lo que se encuentra en relación con otras técnicas como la relajación (Lynn, Martin & Frauman, 1996).
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Mito 3: La hipnosis puede explicitar o agravar psicopatologías «latentes» de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, pueden empeorar con la hipnosis. No existe evidencia empírica que demuestre que la hipnosis provoque efectos colaterales negativos.
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Mito 4: La hipnosis provoca un «estado» similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica. En realidad, no tiene porqué ocurrir nada «especial» o «espectacular» en la reacción de una persona hipnotizada. En todo caso, todo esto depende de la propia persona, de sus expectativas y creencias en relación con la hipnosis. De hecho es el mismo estado que se produce naturalmente cuando, por ejemplo, conducimos de casa al trabajo una buena mañana y cuando llegamos nos damos cuenta que hemos ido conduciendo en «automático».
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Mito 5: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. La persona se convierte en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social. Si bien es cierto que bajo hipnosis se actúa de forma automática, esto no quiere decir que se actúe de manera «descontrolada» o involuntaria. En realidad, la persona no pierde nunca su capacidad de decisión o volitiva. Si vemos en los espectáculos a gente haciendo de gallina clueca es por una cuestión de estadística: es normal encontrar entre decenas de personas a dos o tres que estén dispuestas a dar la nota y el hipnotizador sabe cómo identificarlas.
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Mito 6: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas. Esto es falso. Lo que en realidad ocurre es que las personas pueden experimentar diferentes tipos de reacciones «hipnóticas» –motoras, sensorio-fisiológicas y cognitivo-perceptivas–, aunque de nuevo, si bien estas respuestas se relacionan con el automatismo –involuntariedad percibida–, también es cierto que su activación y finalización corresponde a la voluntad de la persona.
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Mito 7: La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento. Sólo las personas muy susceptibles, sin embargo, pueden beneficiarse de ella. Como ya he dicho antes, la hipnosis no es una terapia psicológica, sino una técnica que junto a otras intervenciones potencia la eficacia de estas últimas, pero esto no quiere decir que la persona no tenga que esforzarse para cambiar. Este mito procede de algunos charlatanes que venden terapias milagro para algunos problemas como dejar de fumar, la obesidad, etc. En realidad la hipnosis ayuda a controlar la ansiedad que se produce en ese tipo de problemas, aunque debe ser la persona la que se esfuerce en no fumar o en llevar una alimentación sana y equilibrada.
Conclusión
La hipnosis es una buena opción para controlar el dolor. Haciendo el curso de hipnosis nos contaron algún caso de utilización en la odontología, donde se habían realizado extracciones de piezas dentales en pacientes con reacciones alérgicas a la anestesia. También sobre algunos casos de dolor crónico como la fibromialgia.
Sin embargo, en general, la hipnosis no es una terapia, sino un acelerante, si se me permite la expresión. En terapias cognitivo-conductuales ayuda a acelerar el proceso de recuperación del paciente. Pero hay que tener en cuenta que no hay magia en ello, si alguien os dice que la hipnosis os sanará, os estará engañando: la hipnosis no cura nada.
