Algunas veces me veo impulsado a dar algún capón a alguien maleducado. Yo puedo ser muy maleducado, pero normalmente lo hago a propósito cuando no quiero interactuar con el interlocutor. Normalmente en esos momentos hago que no existe, no reacciono a sus intentos de interactuar, no están, no los oigo.
Pero en general intento ser educado. Eso lo extrapolo también a las redes y salas de chat o IRC en las que suelo entrar. Saludo cuando llego e intento despedirme cuando me voy –despedirme al menos en las que suelo interactuar y tengo confianza–. Quizás sea un bicho raro, porque veo que otros no lo hacen así. Creo que el problema es que en general en las redes solemos ignorar ese tipo de interacción: entras en un chat con más de cien personas en el listado de presentes, saludas y te responden uno o ninguno, por norma general.
Se supone que entramos en estos sitios para poder interactuar con otras personas; sin embargo, pasamos casi todo el tiempo sin hacerlo, ni siquiera para saludar o contestar al saludo. Nos ignoramos como yo ignoro a los impertinentes, algo que en vivo y en directo suele sentar muy mal. Es curioso, que lo que no soportamos en la vida real sea la norma en la vida virtual. La mayoría entra y no saluda, ni contesta a quien lo hace.
Por otro lado está el que responde pero en un lenguaje incorrecto. Por ejemplo, sin ir más lejos, esta mañana al entrar en una de las salas he saludado según mi costumbre. De los dos que han respondido uno ha dicho: «wolas» y el otro ha escrito literalmente: «hey abueleteeee!!». El primero se me hace simpático, intenta innovar en el lenguaje aunque ya esté un poco pasada esa expresión. Pero el segundo...
Si me dicen lo de «hey abueleteeee!!» en persona, como poco recibiría una mirada de las mías de esas que dicen te voy a dejar vivo, porque eres joven y tienes que procrear para que alguien me page mi pensión. Sobre todo cuando no hay confianza, no nos conocemos, nunca hemos tenido una conversación, no me has visto nunca, nunca te he faltado al respeto. En la vida real, la expresión puede ser hasta bien recibida dependiendo del lenguaje no verbal que acompañe a la expresión. Pero en la vida virtual no hay metalenguaje ni feedback, deberíamos cuidar nuestro lenguaje con mucha más atención porque sólo percibimos lo que está escrito. No hay tono ni intención que se refleje, por muchos emoticonos que utilices. La ironía sólo se consigue con textos largos –de esos que ya no estamos acostumbrados a leer– o cuando ya hay un conocimiento previo después de haber tenidos bastantes conversaciones.
Las normas de etiqueta deberían ser, por tanto, mucho más restrictivas en el mundo virtual, en los chats y salas de conversación. Pero en verdad es que a lo mejor soy un poco tocapelotas o un abuelete que pretende mantener las buenas maneras de la vieja usanza.
